El Amor es fuerte,
y sin dolor no hay amor posible. Querer un amor sin incertidumbres,
ajeno a los celos y al insomnio es igual a desear la Nada.
“La poesía del romanticismo, han hablado largamente sobre el dolor y el sufrimiento de los amantes. Pero pocos han logrado combinar la sinceridad con la belleza, la honestidad ante la pena con el más intenso goce estético. Uno de estos genios fue, sin dudas, Oscar Wilde”.
Flower oF Loves es unos de los poemas más conmovedores de la literatura y unos de los mas hermosos que me ha tocado leer, primeramente lo leí en inglés pero aquí se los comparto en español, creo que parte de esta fascinación se debe al hecho de que todos los que alguna vez estuvieron enamorados pueden verse reflejados en él.
Yo, que aún no sé como sera la vejez, o si tendré tu presencia, o si tendré tus besos, o si contemplare tus mejillas ruborizadas al despertar, puedo decir que coincido con Wilde, en una cosa por encima de todas: tu amor es lo mejor que me ha pasado, y la marca de esa corona jamás podrá borrarse.
“La poesía del romanticismo, han hablado largamente sobre el dolor y el sufrimiento de los amantes. Pero pocos han logrado combinar la sinceridad con la belleza, la honestidad ante la pena con el más intenso goce estético. Uno de estos genios fue, sin dudas, Oscar Wilde”.
Flower oF Loves es unos de los poemas más conmovedores de la literatura y unos de los mas hermosos que me ha tocado leer, primeramente lo leí en inglés pero aquí se los comparto en español, creo que parte de esta fascinación se debe al hecho de que todos los que alguna vez estuvieron enamorados pueden verse reflejados en él.
Yo, que aún no sé como sera la vejez, o si tendré tu presencia, o si tendré tus besos, o si contemplare tus mejillas ruborizadas al despertar, puedo decir que coincido con Wilde, en una cosa por encima de todas: tu amor es lo mejor que me ha pasado, y la marca de esa corona jamás podrá borrarse.
La Flor del Amor.
Flower of Love, Oscar Wilde.
Flower of Love, Oscar Wilde.
Amor, no te culpo, pues mía ha sido la culpa, al no ser creado por la arcilla común
Escalé la mayor de las alturas, inalcanzable; ví el aire pleno, el día más grande.
Desde lo salvaje de mi desperdiciada pasión fui asaltado por una mejor, más clara canción.
Encendí una ligera luz de abnegada libertad, luché contra la envilecida cabeza de Hidra.
Han sido mis labios barridos hacia la música por tus besos, y han sangrado,
Y tu has caminado junto a los ángeles en aquella planicie verde y esmaltada.
He andado por el camino donde Dante contempló los soles brillando sobre siete círculos,
¡Ah! Tal vez observó a los cielos expandiéndose, como si se abriesen sobre Florencia.
Y las naciones poderosas que me han coronado, a mí, que sin corona yazgo sin nombre,
Y algún crepúsculo oriental me ha encontrado de rodillas sobre el umbral de la Fama.
Me he sentado en el círculo de mármol donde el viejo bardo es igual al joven,
Donde la pipa siempre gotea su miel, y las cuerdas de la lira siempre vibran.
Keats levantó los rizos de su himeneo desde el vino de las amapolas,
Con su boca de ambrosía besó mi frente, envolviendo el amor noble que hay en mí.
Y en la primavera, cuando las flores del manzano tiñen el seno de las palomas,
En la hierba yacen dos amantes que ha leído la historia de nuestro amor.
Han leído la leyenda de mi pasión, y conocido el secreto amargo de mi corazón,
Besándose como nosotros nos hemos besado, pero nunca lejos como nosotros lo estamos.
Pues la flor carmesí de nuestra vida es devorada por el gusano de la verdad,
Y ninguna mano recogerá los marchitos pétalos de la rosa de la juventud.
Sin embargo, no me arrepiento de amarte, ¿qué otra cosa puede hacer un muchacho?
Los ávidos dientes del tiempo corroen, persiguiendo las silenciosas huellas de los años.
El timón nos balancea en la tempestad, y cuando la tormenta de la juventud haya pasado,
Sin liras, sin laúd y sin coro, la tranquila muerte del navegante finalmente llega.
Y dentro de la tumba no hay placer, el ciego gusano consume las raíces,
Y el Deseo se estremece en cenizas, y el árbol de la pasión no da frutos.
¿Qué otra cosa puedo hacer sino amarte? La propia madre de Dios me es menos querida,
Y menos aún la dulce Afrodita elevándose como un lirio plateado sobre el mar.
He tomado mi decisión, he vivido mis poemas y, aunque la juventud se haya perdido en indolentes días;
He
descubierto que la corona de mirto del amante es mejor que la del laurel sobre
el poeta.
Oscar Wilde (1854-1900

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